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Hola.

Recuerdo la primera vez que compré preservativos: fue una vergüenza total. Quise que parezca una compra casual, porque eso había aprendido de Grounded for life (una comedia que me gustaba bastante cuando tenía catorce o quince años). Había visto un capítulo en el que Lily le pide a una amiga que le vaya a comprar condones; su amiga se los trae, pero también trae varias bolsas llenas de otras cosas, porque “¡no podía entrar y comprar solo eso!”.

Entonces, cuando necesité comprarlos, recordé esa estrategia y quise imitarla. Entré en un quiosco y estuve algunos minutos tratando de elegir una barra de chocolate. Luego, cuando fui a pagar, esperé a que la chica me pregunte “¿algo más?”. Y ahí, como quien acaba de recordar que le falta comprar algo dejé salir mi falsa respuesta.

—Ah, sí… Dame una cajita de preservativos.

No estaría mal aclarar que a esa edad yo era demasiado vergonzoso (y para ser honesto, un poco lo sigo siendo). Así que cuando se me ocurrió hacer uso de este plan, creí que preguntar por preservativos sería la parte más difícil de la situación. Soy consciente de lo ridículo que suena ahora, pero no lo era tanto en aquel entonces.

La buena noticia era que todo iba a ser muy breve; pedirlos, pagarlos, e irme. No pensé que la quiosquera iba a complicarlo todo.

—¿De qué marca? —me preguntó.

Bien. Yo no sé cómo será en otros lugares, pero en Argentina al menos, hay dos marcas conocidas de preservativos: Tulipán y Prime. Eso lo tenía claro. Lo que no sabía es que la primera ofrece menos variedad que la segunda. Si hubiese elegido Tulipán, entonces, probablemente el diálogo hubiera terminado allí mismo, y todos felices. Pero yo era bastante estúpido. Así que elegí Prime.

—¿Y de qué tipo?

Bum. Otra pregunta inesperada. Yo sentía como si me estuvieran pateando el tablero de juego.

—No sé, ¿cuáles hay? —pregunté, mientras pensaba que el plan no estaba saliendo como debería.

La quiosquera comenzó a recitar el catálogo de preservativos Prime.

—Anatómicos, extralubricados, anchos, espermicidas, superfinos, ultrafinos, retardantes, texturados, con tachas…

La gente había empezado a hacer cola detrás mío y, en mi mente, estaba escuchando los detalles de mi compra. Ya me había puesto colorado. Para peor, estaba tan ocupado sintiendo vergüenza que no retuve ninguno de los nombres —bastante claros— que la quiosquera acababa de darme. Y sin embargo ahí estaba ella, esperando que le diga cuál quería.

—Disculpame, no presté atención —le fui sincero.

La quiosquera estaba por comenzar a nombrarlos nuevamente, cuando la interrumpí:

—Dame los que a vos más te gusten y listo.

Enseguida me di cuenta de la desafortunada expresión que había elegido. Miré a la quiosquera; ella me miró a mí. Hubo un silencio incómodo. Y ahí, en esos segundos, me pregunté si lo mío era verdaderamente un problema de nervios o más bien un problema mental.

Abrí los ojos y la boca, quise aclarar mis palabras, o decir algo, lo que sea. Pero ella se me adelantó:

—Estos son buenos —dijo, tirando una cajita sobre el mostrador.

Los tomé, pagué y me fui.

Este es uno de esos recuerdos que no entiendo completamente porque ya no soy un adolescente tímido. Y todavía me da vergüenza revivir ese diálogo, pero igualmente me gusta pensar que ese día aprendí algo. Lo que no sé es qué.

Comments

4 Comments

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  1. febrero 22, 2012

    Jaja, linda anécdota y bien contada. Recuerdo en un lugar donde trabajé que un flaco se acercó al mostrador para pedir preservativos casi en un susurro y la que atendía no tuvo mejor idea que preguntar a viva voz: “Neto, ¿ a cuánto están los Prime?.
    Colorado es poco. Pobre flaco.

  2. mayo 1, 2012

    Jajajaja, muy buena anécdota! Yo también lo he pasado muy mal a causa de mi timidez, pero convengamos que en una situación como esta -y además siendo joven!- es muy fácil que se te salgan los colores. Y más si le decís a la quiosquera “los que a vos te gusten”!!

  3. RCC #
    junio 11, 2012

    jajajaj excelenteeeee …muy buena anecdota

  4. Cinu06 #
    marzo 18, 2013

    Buenísimo!,me paso algo parecido la única vez que compre unos!! hiciste que lo recuerde como si hubiese sido ayer…felicitaciones, ya leeré algún otro, prometo.

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