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Hola.

Lo que sigue es un pequeño cuento en inglés que escribí a principios de 2011. 


Frank looked at his coffee once again, still doubting whether to drink it or not. Finally, he decided it was too cold for his taste, and with an evident bad mood, put the cup on the little table of the room. He didn’t like hospitals, mainly because of the smell of cleanness and antibiotics, which, ironically, made him feel sick.

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Fui citado en Sin Cita. Sin Cita es un proyecto que toma frases de la web (por lo general relacionadas a la tecnología y ciberculturas), las remixa en carteles muy vistosos, las cuelga en espacios públicos, las fotografía, y luego las devuelve a la web en forma de imágenes.

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Me había tomado un remís hasta el supermercado Vittori, porque ahí mis padres tenían cuenta corriente y yo siempre compraba Coca-Cola y alguna que otra porquería, como masitas o chizitos. En el bolsillo tenía la plata justa como para pagar un viaje de ida y otro de vuelta.

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Recuerdo la primera vez que compré preservativos: fue una vergüenza total. Quise que parezca una compra casual, porque eso había aprendido de Grounded for life (una comedia que me gustaba bastante cuando tenía catorce o quince años). Había visto un capítulo en el que Lily le pide a una amiga que le vaya a comprar condones; su amiga se los trae, pero también trae varias bolsas llenas de otras cosas, porque “¡no podía entrar y comprar solo eso!”.

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Me encontré con que ya existe una traducción de este cuento, pero viendo que hay algunas diferencias entre mi versión y la ‘oficial’, decidí publicarla igualmente. Enjoy.

El huevo
por Andy Weir

Ibas camino a tu casa cuando falleciste.

Fue en un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero igualmente fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los médicos de emergencias hicieron todo lo que pudieron por salvarte, pero fue en vano. Tu cuerpo estaba tan dañado que era mejor que mueras, creeme.

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I think that I think too much. I think of the things I’ve done, the things I’m doing, and the things I’ll do some day. Sometimes, I think I’m right, and sometimes I think I’m just getting it all wrong. I think about where I’ll go when I die. And sometimes, I think I’m a good person. I think of God, life and time. I think, sometimes, that I’m alone, when I’m not. I think of you, stranger. I also think a lot about her, and how beautiful she is. I think about the people in my life, and their stories. I think about the decisions I’ve taken. I think my life would be easier If I didn’t think. Sometimes, like tonight, I think that I think too much.

Te estás durmiendo, en la oficina, frente a la computadora. Tu día de trabajo se convirtió en un infierno de horas, minutos y segundos interminables. Mantenés tus manos sobre el teclado, fingiendo trabajar, pero la verdad es que ni siquiera sabés qué estás mirando en la pantalla.

Comenzás a cabecear de sueño. —Ahí está mi jefe —pensás. Sería un problema si te viera en este estado. —¡Tengo que despertarme! —pero no podés simplemente hacerlo, y cabeceás nuevamente. Solo pasaron cinco minutos y eso es lo peor de todo. Necesitás que el tiempo pase más rápido si querés sobrevivir esta mañana. —Necesito distraerme —te das cuenta.

Ahora estás saliendo de la oficina. Te dirigís hacia el baño, donde te vas a refrescar un poco, pero en el camino escuchas que alguien te dice algo. Es la recepcionista, y te gusta hablar con ella, así que decidís quedarte ahí. Tenés tanto sueño que todo lo que dice te parece gracioso y entretenido.

Después de algún tiempo volvés a la oficina y te sentás en tu silla. —Debieron pasar al menos dos horas —pensás. Pero miras el reloj en la esquina de la pantalla, y ves que solo fueron treinta minutos. —¡Mierda! Debería haber dormido anoche —admitís—. Debería haber dormido.